Cuentos y realidades

Hoy pruebo el papel. ¡Viva el papel!

Gracias por vuestras visitas 🙂

yITSICUB

 

La princesa quería ser libre

y se quemó.

 

Lo que él no sabía

es que hasta de la torre más alta se puede escapar

y hasta los dragones más fieros se pueden derrotar.

 

La delicada princesa se convirtió en mujer.

Ahora es libre.

No hacen falta coronas

ni príncipes que nos salven.

-Raquel-

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“Salir corriendo”

Hoy debido a los virus que me impiden estudiar (un día de descanso forzado nunca viene mal) subo antes mi post semanal. Eso sí, las ganas de publicar no me las quita ningún virus jejejeje. También quiero comentaros que debido a los exámenes en estas próximas semanas sólo voy a publicar en “Pedacitos de mí”. Cuando acabe tengo ya en mente otros proyectos en “Periodismo”, pero últimamente no tengo tiempo nada más que para dormir unas horas. Gracias por leerme una semana más 😉

 

“Salir corriendo”

Tengo el alma vacía y el cuerpo tatuado de recuerdos: uno en cada beso. Tengo la mente en modo espera. Tengo el corazón roto y las piernas cansadas de salir corriendo. Tengo ganas de gritar. Si ya lo decía Amaral: “si tienes miedo, si estás sufriendo tienes que gritar y salir, salir corriendo”.

Son mil palabras que no dije y mil puñales en el pecho por ello. A veces no me puedo quitar tus ojos de la cabeza y me estoy volviendo loca. “Sin ti me pierdo”, me decía a mí misma cada vez que te miraba; aunque más bien te lo gritaba y tú no sabías escucharlo.

Y ahora seguro que esas manos te tocan mejor que yo, pero nunca te hablarán como lo hicieron las mías. Lo siento, elegiste mal las mariposas. Además, ¿sabes qué? Que  nunca entendiste que las caricias también dicen más que mil palabras; nunca supiste leerme bien. Y yo… bueno… yo me he encontrado.

-Raquel-

Érase una vez…

Esta semana he vuelto a optar por algo mío. No digo más, lo bonito es que cada uno le de su interpretación. Espero que lo disfrutéis y gracias por leerme 🙂

Érase una vez…

Sé que no tengo el poder de brillar y arrasar por donde paso. Sé que siempre he sido indiferente. Sé que no tengo mucho que ofrecer. Sé que tengo mil defectos, que me sobra valor y me falta a la vez. Sé que callo, pero mejor sé lo que digo. Sé que quiero hasta quedarme sin fuerzas. Es mi fuerte. Soy fuerte.

Nuestro error fue que medimos los sentimientos por tiempo y no por risas. El tiempo… Nos preocupamos tanto por él que ahora es lo único que nos queda y nos cura.

Eras(e una vez) mi vida.

– Raquel –

Día mundial de la Lucha Contra el Bullyng: incomprensión ante la injusticia

Hoy, 2 de mayo, es el día mundial de la Lucha contra el Bullyng y a causa de ello he cogido prestado un poema a Diego Godián López (diegogodianlopez.wordpress.com), uno de los entrevistados por mí la semana pasada. Quien leyera la entrevista conocerá muy bien los sentimientos con los que ha escrito este poema y quien me conozca a mí sabrá el motivo por el que lo entiendo perfectamente. Os dejo que disfrutéis del texto y de mi comentario.

 

Un árbol truncado por la crueldad del 

rayo:

dolor y soledad flotan sobre mis

ojos.

Cincuenta llantos que jamás fueron

secados,

mientras sesgaban mi inocencia sin

decoro.

 

Incomprensión ante la injusticia,

hacia la maldad del ser cercano.

Con la tristeza y su amarga caricia.

Con ese insulto que me partió en

pedazos.

 

¿Cuántas madres han escuchado ese “Mamá no quiero ir al colegio”? El ser humano por naturaleza siempre ha tendido a destruirse el uno al otro. ¿Qué tontería, no? Desde niños nos meten unos estereotipos en la cabeza sobre cómo tenemos que ser, qué tenemos que hacer, qué es lo “guay”, qué es lo “friki”… No hay etapa más bonita en la vida que la infancia y todo niño tiene derecho a vivirla feliz y a tener unos recuerdos tan bonitos como el resto. Pero desgraciadamente no siempre es así. Se dice que los niños son muy crueles y en parte es cierto. De un día para otro viene un rayo y te rompe en pedazos, te dice que lo que haces no es lo mejor, que tienes el vestido más feo de todo el colegio, que no vales, que eres diferente. ¿Diferente a qué? Entonces llega el momento en el que nadie te quiere en su “grupito”, nadie te seca las lágrimas, es más, se ríen de ellas, y de un momento a otro creces, no igual que los demás sino más fuerte, como un árbol. Nunca hay que reírse del sufrimiento del otro. Nunca hay que dejar que te sobrepasen. Nunca hay que dudar de cuánto vales.

Cuando eres pequeño haces de una cosa un mundo y lo que a un adulto puede parecerle una tontería, a ellos se les puede venir el mundo encima. Hay insultos que pueden cambiarte la vida así que yo les diría a los niños que piensen en el daño que pueden hacer, que todo esto pasa factura a lo largo del tiempo y que en una tormenta llueve, y la lluvia hace a los árboles crecer y más fuertes. Que, en definitiva, el tiempo pone a cada uno en su lugar y las injusticias se acaban convirtiendo en justicias. La familia es la única que siempre recoge nuestros pedazos, nuestros verdaderos amigos y los que nunca nos van a dar la espalda. Sólo hay que echarle coraje y no dejar que nadie te corte las alas. A vivir.

Raquel 🙂