Hola verano

Doy la bienvenida al verano estrenando este bolígrafo tan chulo que me han dado tras participar en el concurso literario del Ayuntamiento de Portillo de Toledo. Gracias por el segundo puesto 🙂

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Naufragio

Hoy vuelvo con algo mío después de algunas semanas de parón. Como siempre, espero que os guste…

Naufragio

Solamente quiero saber si debajo de tanta fachada, de ese escudo, todavía se te sube el corazón a la garganta cada vez que escuchas mi nombre por la calle o en ese bar, al que tantas veces hemos ido. Para consolarme, para ver que algo queda dentro de ti. Pero estaría perdiendo el juego, ese que nos hemos inventado de “a ver quién es más fuerte” y en el que no pedí participar. Y yo que ya he perdido en todos… por esta vez quiero ganar… aunque no valga para nada, aunque en realidad los dos estemos perdiendo (y perdidos) porque nos hemos tocado y nos hemos hundido.

Tú sigue sonriendo y yo seguiré haciendo como si no me importara. Qué más da, si yo misma decidí tirarme al vacío, si me metí mar adentro y no sé nadar, no cogí chaleco salvavidas. Siempre fui un poco suicida.

Solamente quiero saber si alguna vez te habrías tirado detrás de mí con eso de “si tú saltas, yo salto”. Qué ingenua.

-Raquel-

Entrevista a José Miguel García Conde

Aquí tenéis una nueva entrevista. Esta vez es al profesor de lengua y literatura José Miguel García Conde. Él ejerce la docencia en el IES Aldebarán de Fuensalida (Toledo), ha publicado dos libros: Lápiz Rojo (poesía subliminal) y Matemática Impura (IX Premio nacional de poesía Rumayquiya), y  ha ganado diversos premios literarios. Agradecerle desde aquí su participación, su regalo y su simpatía.

Espero que os guste y que aprendáis mucho, pero sobre todo que os entren ganas de leer 🙂 Ahí va…

 

P: ¿Desde cuándo escribes?

J.M.: Escribo desde el instituto. Como no me gustaban ciertas asignaturas, me pasaba el tiempo escribiendo. Además tuve un profesor de literatura, para variar, que montó una actividad para subir nota y dije: “hostia esto me llama la atención”. Y así empecé: primero en plan sencillo y simple y luego poco a poco me fue gustando más, de tal manera que cuando terminé el instituto tuve claro que quería dedicarme a la literatura. Por eso estudié Filología Hispánica y ahora me dedico a dar clases de literatura.

P: ¿Qué significa para ti escribir?

J.M.: Para mí es una liberación, aunque al principio empezó como un hobbie. Además tengo la suerte de que puedo dedicar el día a escribir y ganarme la vida. De hecho, hay veces que me tiro más tiempo leyendo y escribiendo que preparando clases.

P: ¿Y la poesía?

J.M.: La poesía es todo. Yo soy muy vago para leer y escribir aunque parezca lo contrario. Incluso hay novelas que odio y sólo tengo en mi casa unos 20 o 30 libros de ello, mientras que de poesía tendré alrededor de 300.

Otra cosa es que la poesía resulta muy cómoda y muy agradable a la hora de escribirla y leerla. Pero luego, sin embargo, la novela es una asignatura que siempre tendré pendiente. Creo que tengo empezadas 5 o 6 novelas que por mi “vagueza” o por mi forma de ser siempre las voy dejando.

P: ¿Es muy difícil construir un hilo argumental?

J.M.: Sí, a mí me resulta muy difícil. Sin embargo, escribir poesía, aunque suene raro, me sale muy fácilmente: con ruido, con tele, con gente… en cualquier momento. También conozco a mucha gente que le pasa lo mismo.

P: ¿Cómo te sentiste al publicar tus libros: Lápiz Rojo (Poesía subliminal) y Matemática impura?

J.M.: Fue algo distinto. Al principio era una meta… Desde siempre he dicho que tenía que publicar un libro y era una cosa que yo prefería incluso a que me tocara la lotería. Era así de tonto. Cuando al final conseguí publicar el primer libro, aunque fue un poco trampa porque lo autopubliqué, me lo compraron mis amigos y mi familia. Entonces me fue bien, pero sólo en el ámbito personal.

Con el segundo libro fue diferente. Hay dos opciones: o autopublicas o ganas premios, y yo gané un premio a nivel nacional cuyo premio era la publicación.

P: ¿Y qué se siente al tener tantos premios? He visto que en Córdoba hay autobuses que llevan tus poemas.

J.M.: Eso está chulo porque vas por tu ciudad y ves que en las paredes o en los autobuses hay escritos poemas tuyos… hay un festival y te publican tu libro… Por tanto, al principio te suben el ego de una manera tremenda porque los escritores somos muy egocéntricos y nos gusta mucho eso. Luego vas cambiando la forma de verlo

P: Cuéntame un poco cómo fue el proceso de autopublicación.

J.M.: Fui preguntando a escritores y de esta forma vas buscando amigos que tengan tus mismas inquietudes. Y, claro, al final tengo un montón de amigos que se dedican a esto: escriben, cantan, tienen un grupo de música… Me dijeron que una forma rápida es la autopublicación. Este método consiste en que hay una serie de empresas en internet que se dedican a eso y tú, naturalmente, tienes que invertir dinero. En general, la experiencia fue satisfactoria. No obstante, no creo que vuelva a autopublicar nada; sólo sirvió para matar el gusanillo.

P: Tú que te dedicas a la enseñanza y que estás todo el día rodeado de adolescentes, ¿cómo ves la situación de la lectura en ellos? ¿Leen mucho, poco, deberían interesarse más…?

J.M.: Depende del curso. Yo suelo dar clase a cursos muy pequeños, como 1º ESO, o muy grandes, como bachillerato, por lo que las inquietudes son muy distintas. En los cursos de los más pequeños no leen absolutamente nada y los libros que los ponemos, no sé si es por culpa nuestra o no, no les llaman la atención. Los libros que pensamos que no les van a gustar luego les gustan y al revés, jajaja. Sin embargo, este año me he llevado la sorpresa en los más grandes de que hay alumnos, o alumnas mejor dicho, que compran libros de poesía. Yo creía que ese mundo había acabado pero no. Leen autores como Marwan… es decir, el nuevo best seller. Respecto a esto hay opiniones muy diversas. Por ejemplo, como ya he nombrado, Marwan para mí no escribe poesía muy buena. ¿Cuál es la parte positiva? Que vende y como quiero que la gente lea, me da igual que sea bueno o malo.

P: Entonces, ¿piensas que está de moda ahora la poesía en los jóvenes?

J.M.: Sí pero depende. Es una poesía distinta que tiene poca calidad, según mi opinión. Yo lo compararía, por ejemplo, con los best seller de novela de El Código Da Vinci.

P: Pero, ¿qué tiene de especial la nueva poesía para que les atraiga tanto? ¿Es el lenguaje sencillo, la aparición en ella de la vida cotidiana, la identificación…?

J.M.: A la nueva poesía que vende mucho le veo la cercanía de los temas que usan, el lenguaje cotidiano. Por otro lado, la nueva poesía que vende menos tiene unos temas también cercanos pero usando un lenguaje más enrevesado, más difícil.

P: Y, ¿crees que escriben porque de verdad les sale o hay mucho postureo?

J.M.: Depende del caso. Es un poco como las modas: el otro día vi que se llevaba una chaqueta amarilla de Zara y resultó que todo el mundo la compraba.

P: Yo admito que no, jajaja.

J.M.: Pues aquí pasa igual. Yo quiero creer que es por inquietudes, por una manera de evadirse, del gusto por la lectura rápida. A fin de cuentas, la poesía tiene de bueno, al igual que la música, que puedes quitarla y ponerla cuando quieras. Con otro tipo de literatura no ocurre eso.

P: ¿Cómo han influido las redes sociales y las aplicaciones a la hora de escribir y compartir todo tipo de literatura? Hay aplicaciones como Wattpad donde la gente sube lo que escribe libremente y todo el mundo puede leerlo. De hecho, muchas novelas que ahora están publicadas han salido de ahí.

J.M.: En cuanto a las redes sociales, yo no quería hacerme Facebook ni nada parecido en un principio. Pero actualmente la nueva poesía no existiría sin las redes sociales. Incluso si tú no estás en Facebook con poesía no existes o en internet en general y hay muchísimos libros que se venden gracias a ellas. Somos la generación de las redes sociales y hasta los autores más consagrados se han metido ahí.

P: ¿Qué les dirías a aquellos que dejan a un lado lo que les gusta, en este caso escribir, por miedo a no hacerlo bien o al “qué dirán”?

J.M.: Eso siempre pasa. A mí, por ejemplo, no me gustaba decir en el instituto que escribía porque siempre pensaban que era más afeminado o friki. Pero yo les diría que se animen porque es una manera de mostrar cómo eres y lo que sientes. ¿Qué maneras hay de salir de todo eso? Miles. Nadie tiene por qué enterarse de que escribes y es, simplemente, hacerlo. También animo mucho a  participar en concursos literarios, a escribir en revistas, a escribir periódicos a nivel provincial, que hay muchos que se ofrecen… en fin, que se animen.

P: ¿Estás de acuerdo con la lectura obligatoria en la educación?

J.M.: Depende otra vez. Este es un conflicto que tenemos todos los profesores de literatura: Yo no creo que haya que obligar a todos los alumnos todos los años a leer determinados libros pero es cierto que hay obras específicas que si no se obliga a leerlas, un alumno por su propia iniciativa no lo haría, como por ejemplo El Quijote o La Celestina. Resumiendo: en los primero cursos de la ESO yo sí lo considero obligatorio; luego en bachillerato dejaría más libertad, ya que tienen suficientes criterios para saber qué les gusta.