Contar…

Nuestro cuento empezó el día que ordenaste mi caos interno. Bastó una mirada a los ojos para saber que ahí quería quedarme siempre.
Pero tú ya no cuentas conmigo y me he cansado de contarle las penas a la almohada, para que me devuelva un sueño donde vuelves y me abrazas. O tal vez soy yo, que me he vuelto loca.
Sea lo que sea, daría cualquier cosa para que la tristeza tuviera los días contados.

-Raquel Gómez Pérez-

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