Entrevista a José Miguel García Conde

Aquí tenéis una nueva entrevista. Esta vez es al profesor de lengua y literatura José Miguel García Conde. Él ejerce la docencia en el IES Aldebarán de Fuensalida (Toledo), ha publicado dos libros: Lápiz Rojo (poesía subliminal) y Matemática Impura (IX Premio nacional de poesía Rumayquiya), y  ha ganado diversos premios literarios. Agradecerle desde aquí su participación, su regalo y su simpatía.

Espero que os guste y que aprendáis mucho, pero sobre todo que os entren ganas de leer 🙂 Ahí va…

 

P: ¿Desde cuándo escribes?

J.M.: Escribo desde el instituto. Como no me gustaban ciertas asignaturas, me pasaba el tiempo escribiendo. Además tuve un profesor de literatura, para variar, que montó una actividad para subir nota y dije: “hostia esto me llama la atención”. Y así empecé: primero en plan sencillo y simple y luego poco a poco me fue gustando más, de tal manera que cuando terminé el instituto tuve claro que quería dedicarme a la literatura. Por eso estudié Filología Hispánica y ahora me dedico a dar clases de literatura.

P: ¿Qué significa para ti escribir?

J.M.: Para mí es una liberación, aunque al principio empezó como un hobbie. Además tengo la suerte de que puedo dedicar el día a escribir y ganarme la vida. De hecho, hay veces que me tiro más tiempo leyendo y escribiendo que preparando clases.

P: ¿Y la poesía?

J.M.: La poesía es todo. Yo soy muy vago para leer y escribir aunque parezca lo contrario. Incluso hay novelas que odio y sólo tengo en mi casa unos 20 o 30 libros de ello, mientras que de poesía tendré alrededor de 300.

Otra cosa es que la poesía resulta muy cómoda y muy agradable a la hora de escribirla y leerla. Pero luego, sin embargo, la novela es una asignatura que siempre tendré pendiente. Creo que tengo empezadas 5 o 6 novelas que por mi “vagueza” o por mi forma de ser siempre las voy dejando.

P: ¿Es muy difícil construir un hilo argumental?

J.M.: Sí, a mí me resulta muy difícil. Sin embargo, escribir poesía, aunque suene raro, me sale muy fácilmente: con ruido, con tele, con gente… en cualquier momento. También conozco a mucha gente que le pasa lo mismo.

P: ¿Cómo te sentiste al publicar tus libros: Lápiz Rojo (Poesía subliminal) y Matemática impura?

J.M.: Fue algo distinto. Al principio era una meta… Desde siempre he dicho que tenía que publicar un libro y era una cosa que yo prefería incluso a que me tocara la lotería. Era así de tonto. Cuando al final conseguí publicar el primer libro, aunque fue un poco trampa porque lo autopubliqué, me lo compraron mis amigos y mi familia. Entonces me fue bien, pero sólo en el ámbito personal.

Con el segundo libro fue diferente. Hay dos opciones: o autopublicas o ganas premios, y yo gané un premio a nivel nacional cuyo premio era la publicación.

P: ¿Y qué se siente al tener tantos premios? He visto que en Córdoba hay autobuses que llevan tus poemas.

J.M.: Eso está chulo porque vas por tu ciudad y ves que en las paredes o en los autobuses hay escritos poemas tuyos… hay un festival y te publican tu libro… Por tanto, al principio te suben el ego de una manera tremenda porque los escritores somos muy egocéntricos y nos gusta mucho eso. Luego vas cambiando la forma de verlo

P: Cuéntame un poco cómo fue el proceso de autopublicación.

J.M.: Fui preguntando a escritores y de esta forma vas buscando amigos que tengan tus mismas inquietudes. Y, claro, al final tengo un montón de amigos que se dedican a esto: escriben, cantan, tienen un grupo de música… Me dijeron que una forma rápida es la autopublicación. Este método consiste en que hay una serie de empresas en internet que se dedican a eso y tú, naturalmente, tienes que invertir dinero. En general, la experiencia fue satisfactoria. No obstante, no creo que vuelva a autopublicar nada; sólo sirvió para matar el gusanillo.

P: Tú que te dedicas a la enseñanza y que estás todo el día rodeado de adolescentes, ¿cómo ves la situación de la lectura en ellos? ¿Leen mucho, poco, deberían interesarse más…?

J.M.: Depende del curso. Yo suelo dar clase a cursos muy pequeños, como 1º ESO, o muy grandes, como bachillerato, por lo que las inquietudes son muy distintas. En los cursos de los más pequeños no leen absolutamente nada y los libros que los ponemos, no sé si es por culpa nuestra o no, no les llaman la atención. Los libros que pensamos que no les van a gustar luego les gustan y al revés, jajaja. Sin embargo, este año me he llevado la sorpresa en los más grandes de que hay alumnos, o alumnas mejor dicho, que compran libros de poesía. Yo creía que ese mundo había acabado pero no. Leen autores como Marwan… es decir, el nuevo best seller. Respecto a esto hay opiniones muy diversas. Por ejemplo, como ya he nombrado, Marwan para mí no escribe poesía muy buena. ¿Cuál es la parte positiva? Que vende y como quiero que la gente lea, me da igual que sea bueno o malo.

P: Entonces, ¿piensas que está de moda ahora la poesía en los jóvenes?

J.M.: Sí pero depende. Es una poesía distinta que tiene poca calidad, según mi opinión. Yo lo compararía, por ejemplo, con los best seller de novela de El Código Da Vinci.

P: Pero, ¿qué tiene de especial la nueva poesía para que les atraiga tanto? ¿Es el lenguaje sencillo, la aparición en ella de la vida cotidiana, la identificación…?

J.M.: A la nueva poesía que vende mucho le veo la cercanía de los temas que usan, el lenguaje cotidiano. Por otro lado, la nueva poesía que vende menos tiene unos temas también cercanos pero usando un lenguaje más enrevesado, más difícil.

P: Y, ¿crees que escriben porque de verdad les sale o hay mucho postureo?

J.M.: Depende del caso. Es un poco como las modas: el otro día vi que se llevaba una chaqueta amarilla de Zara y resultó que todo el mundo la compraba.

P: Yo admito que no, jajaja.

J.M.: Pues aquí pasa igual. Yo quiero creer que es por inquietudes, por una manera de evadirse, del gusto por la lectura rápida. A fin de cuentas, la poesía tiene de bueno, al igual que la música, que puedes quitarla y ponerla cuando quieras. Con otro tipo de literatura no ocurre eso.

P: ¿Cómo han influido las redes sociales y las aplicaciones a la hora de escribir y compartir todo tipo de literatura? Hay aplicaciones como Wattpad donde la gente sube lo que escribe libremente y todo el mundo puede leerlo. De hecho, muchas novelas que ahora están publicadas han salido de ahí.

J.M.: En cuanto a las redes sociales, yo no quería hacerme Facebook ni nada parecido en un principio. Pero actualmente la nueva poesía no existiría sin las redes sociales. Incluso si tú no estás en Facebook con poesía no existes o en internet en general y hay muchísimos libros que se venden gracias a ellas. Somos la generación de las redes sociales y hasta los autores más consagrados se han metido ahí.

P: ¿Qué les dirías a aquellos que dejan a un lado lo que les gusta, en este caso escribir, por miedo a no hacerlo bien o al “qué dirán”?

J.M.: Eso siempre pasa. A mí, por ejemplo, no me gustaba decir en el instituto que escribía porque siempre pensaban que era más afeminado o friki. Pero yo les diría que se animen porque es una manera de mostrar cómo eres y lo que sientes. ¿Qué maneras hay de salir de todo eso? Miles. Nadie tiene por qué enterarse de que escribes y es, simplemente, hacerlo. También animo mucho a  participar en concursos literarios, a escribir en revistas, a escribir periódicos a nivel provincial, que hay muchos que se ofrecen… en fin, que se animen.

P: ¿Estás de acuerdo con la lectura obligatoria en la educación?

J.M.: Depende otra vez. Este es un conflicto que tenemos todos los profesores de literatura: Yo no creo que haya que obligar a todos los alumnos todos los años a leer determinados libros pero es cierto que hay obras específicas que si no se obliga a leerlas, un alumno por su propia iniciativa no lo haría, como por ejemplo El Quijote o La Celestina. Resumiendo: en los primero cursos de la ESO yo sí lo considero obligatorio; luego en bachillerato dejaría más libertad, ya que tienen suficientes criterios para saber qué les gusta.

 

Entrevista a Diego Godián López y Rubén Chiquito

Aquí está lo que adelanté hace unos días… Entrevista a dos jóvenes toledanos que escriben poesía en internet: Rubén Chiquito (@rubenchiquito24) y Diego Godián López (https://diegogodianlopez.wordpress.com/). Nos cuentan un poco su historia y hablan de la poesía en internet. Dar las gracias a los dos por aceptar y por su simpatía.

P: ¿Qué significa para vosotros la poesía?

D: Para mí el significado de la poesía es que tiene la capacidad de consolar y de ayudar no sólo al poeta, sino también a las personas que la leen. Sirve de cuna tanto para las tristezas como para las felicidades y es algo que está ahora, en este período, en un letargo: nadie conoce que la poesía tiene esa capacidad pero yo creo que cuando tú lo descubres, ya estás toda la vida unido a ella y forma parte de ti.

R: La poesía es para mí la verdadera concepción del arte, la esencia que tiene la vida; al igual que el médico cuida tu salud, la poesía cuida tu parte psicológica y personal. Las personas y la poesía tienen que estar siempre juntas, y ésta sobre todo tiene que ser libre para estar donde quiera y con quien quiera.

P: Y, ¿qué fue lo que os llevó a empezar a escribir? ¿Con qué edad empezasteis?

D: Pues a mí, la verdad, no lo sé. Yo creo que quien es poeta y le sale la poesía del pecho no dice un día “Oh, voy a ser poeta”, simplemente le sale desde dentro. Mi primer poema lo escribí a los 10 años para felicitar el cumpleaños a mi madre. Es algo tan simple como eso: dices “voy a escribir algo”, porque sale de dentro y tienes la necesidad de ello, aunque sí tuve un período en el que me alejé porque todavía no había encontrado el verdadero significado de lo que era la amistad o el amor pero cuando lo vas descubriendo, siempre vas a acudir a la poesía como a una fuente de escape. También lo haces para que otra gente se consuele con tu propio dolor.

R: Pues yo empecé con la poesía en el colegio y para ligar, jajajaja. Escribía poemas a la chica que me gustaba pero como veía que no me hacía caso lo dejé un poco. Cuando llegó la etapa de los 14-15 años descubrí a Carlos Salem, a Benedetti… y dije “hostias tío, ¿qué cojones hace esta gente?”. Entonces empecé a leer a Carlos Salem, que es uno de mis referentes, y pensé “joder”.

D: Sí, sí, a mí su libro de Follamantes me gusta bastante, la verdad.

R: Además, yo tengo a Carlos Salem en el pico porque dice las cosas como son y como él piensa, escribe lo que quiere y si no te gusta, pues él lo siente mucho pero… Yo empecé a escribir para eso y de la forma más bonita y más sincera que se puede decir. La poesía es verdad pura y dura.

D: La verdad del alma.

P: Bueno, Diego, tú ya me has dicho que con 10 años empezaste a escribir. Rubén, ¿tú qué edad tenías?

R: 11 o 12. No era poesía como tal pero sí.

D: Sí, luego ya a lo largo del tiempo vas aprendiendo bien el proceso.

R: Yo, personalmente quiero añadir que no me considero poeta porque ponerme el mismo calificativo que Carlos Salem o Mario Benedetti me parece demasiado, entonces escribo textos. ¿Luego hay que clasificarlos? Sí que es verdad, pero yo prefiero decir solamente que escribo textos antes de ponerme a su nivel.

P: Por lo que he leído, he visto que los dos escribís de manera totalmente distinta: Diego usa un lenguaje muy profundo y complejo y Rubén más actual y cotidiano. Por tanto, ¿creéis que puede ser porque tenéis dos personalidades completamente diferentes? ¿Cómo sois?

D: Yo soy una persona muy sensible y me han hecho mucho daño, o sea, tú lees mis poemas y lo ves. Aunque no escribo complicado a propósito, yo escribo de esa forma, eh… y también he utilizado un lenguaje más coloquial y fácil de comprender, que me resulta curioso que sean esos poemas los que más le gusta a la gente de mi entorno. Sin embargo, los que tienen metáforas más complejas son los que me gustan a mí. Entonces me digo que yo voy a hacer lo que a mí me guste y no lo que le guste a los demás: si mi manera de desahogarme es esa, con unas paradojas determinadas, es lo que voy a hacer. Es probable que tengamos personalidades diferentes pero el sentimiento que nos lleva a hacer lo que hacemos es el mismo.

R: Sí, es verdad. En mi Twitter se puede ver que hablo mucho sobre el amor y desamor pero con un lenguaje más de la calle, más de lo que usamos aquí mismo… Yo me entiendo mejor así. Podemos usar un lenguaje técnico pero, al fin y al cabo, cuando ese poema se vaya vamos a seguir con ese lenguaje de la calle. Entonces, la poesía es de todos y para todos, es vida, y no hay que cambiarla. Además, en mis textos hablo mucho sobre sexo, yo leo literatura erótica, y cuando leo lo que es sin rodeos “comerte el coño” prefiero ser directo.

P: Esas palabras voy a tener que censurarlas jajaja.

D: Yo por ejemplo me da un poco de cosa decir eso. Yo diría algo como, yo que sé, “acariciar la miel que se esconde tras tu templo”, cosas de esas.

R: Yo prefiero ser directo y que la poesía sea un “pum pum pum, ahí lo tienes”, por eso mis poemas no son muy largos.

P ¿Es cierto que los poetas necesitan su musa? Y por lo que he leído, Rubén tiene una “Chica Mundo”.

R: Jajajajaja. A ver, la “Chica Mundo” sí que existe pero, ¿que yo crea en las musas? Yo no creo en las musas; yo creo en la concentración y en la dedicación, en el esfuerzo y en leer mucho, el sentir… Si has vivido una mala situación te es más fácil, lógicamente. Lo que tú dices, a mí lo que ha pasado con el tema de la “Chica Mundo” me parece una barbaridad: tengo más de 600 retweets y más de 700 favoritos en ese texto. Aunque es verdad que siempre escribes porque te pasa o te ha pasado algo con alguien, entonces es ahí donde sí creo en esa pequeña musa.

D: Bueno, yo no tengo “Chica Mundo” pero si tengo una Dafne, la verdad. Lo más duro es que la Dafne sí es una musa. Me es duro decirlo porque muchas veces me intento esconder para no afrontar las cosas que duelen pero… es así. Yo… sí que creo que todo poeta tiene una, llámese musa, llámese inspiración personificada, con la necesidad de decírselo al mundo y desahogarse. Dependiendo del poeta puede ser una persona u otra, pero en el fondo hay una fuente de tristeza o de felicidad, de inspiración que llama a la escritura.

R: Otra cosa, yo no quiero estar con la “Chica Mundo” por mis textos. Carlos Salem escribió “yo quiero ser tu pareja, no tu musa”. Entonces, si yo no escribiera… se irían.

P: Ahora voy a centrarme en las redes sociales e internet. ¿Es internet un nuevo mundo donde crear y leer poesía de forma que todo el mundo pueda compartirlo?

D: Yo creo que sí, que es un nuevo medio para difundir lo que tú escribes. Es complicado porque hay mucha gente buena que lo hace, aunque con el trabajo y los contactos adecuados es un buen medio para empezar y no darse por vencido.

R: Las redes sociales son uno de los mejores portales para escribir poesía. Al igual que digo que la poesía es libre, las redes sociales también: tú te abres una cuenta y puedes leer el poema que quieras. Comparto la opinión de Diego de no abrirse una cuenta en las redes sociales para destacar. En la diversidad está la sabiduría y he leído textos de personas de 20 seguidores y son impresionantes; luego leo uno de una persona que tiene 20.000 seguidores…

D: Y no te llega tanto.

R: …y me quedo un poco seco. En el momento en el que buscas seguidores has caído en picado.

P: Ahora hago hincapié en Twitter, donde mucha gente lo usa como una vía de escape para contar al mundo todo lo que le pasa: sus problemas, sus miedos, sus reflexiones… Entonces, ¿es también una vía de escape para mostrar nuestro talento escribiendo?

R: Por supuesto que sí. Para mí es más cómodo que Facebook o un blog porque directamente lo cuelgas con el móvil. Su problema es la brevedad de los tweets: si escribo un texto largo tengo que hacerlo en Word, modificarlo, pasarlo a pdf, mandármelo al móvil, recortarlo y subirlo. Aunque Twitter bien usado puede ser de gran ayuda para todos. Si no cabe se puede hacer una captura de pantalla y subirlo como foto.

D: Yo también pienso que es un buen medio y totalmente práctico. Mi compañero sabrá que te llegan momentos en los que se te ocurre algo y dices “tengo que escribirlo y si no lo escribo reviento”, entonces sacas las notas del móvil y ya está.

P: A mí me han dicho que está de moda la poesía y “lo cursi” en las redes sociales, ¿es cierto?

R: Sí hombre, está claro que ha habido una explosión impresionante y la gente joven lo puede ver. También tiene que ver la liberación social de hoy en día: si yo hace unos años hubiese escrito algo cursi, pues posiblemente me hubiesen crucificado. “El maricón de la poesía” lo he escuchado muchas veces, aunque a mí personalmente no, porque como yo me limito a escribir el “comer coños” y eso… jajajaja. Siempre digo: “amor, cerveza y sexo”. Pero sí he visto a compañeros míos pasarlo mal por eso. En definitiva, el boom de ahora se debe a la apertura social, al impulso de los micros abiertos, a las editoriales de autopublicación y, sobre todo, a las redes sociales.

D: Eh, a mí me gustaría decir que la poesía nunca pasa de moda. Me parece interesante eso del “maricón de la poesía”. Nunca me lo han llamado; no sé si será porque tengo muy buenos amigos, pero si me lo llamaran les diría: “muy bien machotes” y me quedaría igual que antes, así de claro. Sí pienso que ahora la gente se está interesando y eso es bueno para la cultura porque hay alguien que tiene algo que decir y que compartir y que, en definitiva, tiene una inquietud por expresarse y puede ser por ese boom de las redes sociales.

P: Entonces… ¿poesía sí o postureo?

R: Uf… jajajaja, me gusta esa pregunta. El postureo te dura dos meses y empieza en el momento en el que te pones la chapa donde pone “poeta”. “Oye, yo es que soy poeta”, a mí me dicen eso y buf… La causa de esto son las redes sociales también, mal usadas. Por Instagram se ponen muchos versos y luego preguntas que de quién son y…

P: … y no tienen ni idea.

R: Exacto. Versos que son de Joaquín Sabina, que todo el mundo sabe quién es y no lo saben. Eso es el postureo.

D: Yo pienso que hay gente que tiene postureo, como lo que acabas de decir. He visto frases en Instagram como: “muy corto es el amor, mucho más largo es el olvido” de Pablo Neruda, poema 20, y preguntas a quien lo ha subido que si sabe de quién es y te dice “ah no, lo he encontrado en internet”.

P: “Es una canción” jajaja.

D: Sí jajajaj. Sí que hay postureo en ese sentido y también opino lo mismo del que se autodenomina poeta, quien quizá no haya leído a muchos, no sé si me entendéis. Para ponerse al nivel de Sharif (uno de mis referentes) o Neruda, tienes que llegar donde ellos porque son muy buenos y a ti te falta mucho por aprender. Simplemente hay que decir que eres una persona que escribe, que tiene sentimientos y que pretende mejorar el entorno en el que vive con eso. Esa es mi única manera de ser libre.

R: Yo tengo una duda y es dónde empiezas a ser poeta. ¿Cuándo escribes libros? ¿Cuándo escribes bien? ¿Cuándo sientes de verdad? ¿Cuándo mueves a masas?… Mmm… No sé delimitar el inicio.

P: Y ya para acabar, ¿estáis a favor de que se pueda compartir lo que escribís con o sin vuestro nombre?

D: A ver… Yo no tengo problema con que alguien comparta lo mío si le gusta pero no me gustaría que si usa algo que es mío pusiera su nombre debajo. No me gustaría que usaran mis poemas en su propio beneficio y por postureo, como decíamos antes. ¿Por qué? Porque yo como persona que ha escrito eso merezco un respeto y no quiero que se engañe a las personas diciendo que es suyo, etc. A mí me han pedido amigos permiso para coger textos míos  y yo sin problema he accedido pero no digas que es tuyo, ¿me entiendes? Porque sería un poco, por decirlo así, “violar” mi trabajo.

R: A mí no me importa la poesía completamente libre: si a ti te interesa, que no te interese colgar algo como tuyo; si te sirve uno de mis textos para pedir perdón a alguien y te funciona yo no tengo ningún problema, pero si se usa se usa bien. Que lo cuiden aunque sea la mitad de lo que lo he cuidado yo.

D: Exactamente. Yo opino completamente lo mismo, la verdad. Se puede usar porque está para eso, para que la gente lo haga suyo, pero que tengan una sensibilidad y que sepan los límites.

R: Sobre todo que lo usen con un buen fin: para construir y no para destruir.

D: Y es que hay gente que es canalla y coge tu texto para colgarlo en su página web y poner debajo su nombre.

R: Eso es lo que a mí no me parece bien aunque ya depende de cada persona. Yo no lo hago y me sentiría súper mal si lo hiciese; además como no lo he escrito yo tampoco lo sentiría como mío. Siempre que cojo algo de otros lo cito entre comillas y pongo debajo su nombre. Como dice mi maestro que le cito mucho: “Si tú usas las cosas para follar, vale, pero úsalas bien”.

D: Exactamente.

R: También quiero decir que no le dediques versos a la que te vas a follar un día, dedícaselo a la que te quieres follar hoy, mañana, pasado, pasado…

D: Yo siempre que pongo algo de Sharif lo cito debajo porque como yo también escribo, me sentiría mal si la gente se piensa que es mío. No hago a los demás lo que no me gusta que me hagan a mí.

¿Los españoles no leen?

Según la última encuesta del CIS sobre cultura de junio de 2015, el 34,1% no ha leído ningún libro en el último año, seguido del 28% que asegura haber leído de 2 a 4 libros.

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Además, solamente el 21,6% ha leído El Quijote en su versión completa y ya estamos hablando de la obra más importante de toda la literatura española. La razón que dan la mayoría de los encuestados es que es una lectura difícil principalmente porque está escrito en un lenguaje muy antiguo y también añaden que no debería ser obligatorio que los estudiantes de entre 15 y 18 años lo lean en el instituto.

No obstante, todo esto no quiere decir que los jóvenes no lean. Actualmente, con la importancia de las redes sociales estamos leyendo cada minuto y ha surgido lo que algunos denominan una “nueva forma de literatura” en ellas: son los llamados minitextos o microcuentos, 140 caracteres que caben en un tweet y que pueden llegar a transmitir tanto como un libro de 140 páginas. De aquí han salido nuevos escritores que han ido creciendo con el tiempo y superando los 140 caracteres para llegar a escribir historias increíbles.Esto no lo recoge el CIS pero podríamos pararnos a pensar que tal vez los jóvenes vayan en busca de una nueva literatura más acorde con su tiempo, sus sentimientos y sus vivencias. Arte no tan complejo, arte más corto, pero arte en general.